Novena a Nuestra Señora de Fátima: Séptimo día

9 mayo, 2017

PORTUGAL-RELIGION-FATIMA

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SÉPTIMO DÍA:

ENCOMENDAMOS A TU MATERNAL

CORAZÓN A TODAS LAS ALMAS

QUE PADECEN EN EL PURGATORIO

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Ofrecimiento para todos los días

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¡Oh Dios mío! Yo creo, adoro, espero y os amo.

Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman.

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¡Oh santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo!

Yo os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo

cuerpo, sangre, alma y divinidad de Nuestro Señor Jesucristo,

presente en todos los tabernáculos del mundo,

en reparación de los ultrajes con que El es ofendido;

y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón

e intercesión del Inmaculado Corazón de María,

os pido la conversión de los pecadores.

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Oración preparatoria

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Oh santísima Virgen María, Reina del Rosario y Madre de misericordia,

que te dignaste manifestar en Fátima la ternura de vuestro Inmaculado Corazón

trayéndonos mensajes de salvación y de paz.

Confiados en vuestra misericordia maternal

y agradecidos a las bondades de vuestro amantísimo Corazón,

venimos a vuestras plantas para rendiros el tributo de nuestra veneración y amor.

Concédenos las gracias que necesitamos para cumplir fielmente vuestro mensaje de amor,

y la que os pedimos en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios,

honra vuestra y provecho de nuestras almas.

Así sea.

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Oración de este día

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¡Oh santísima Virgen María, Reina del purgatorio!,

que enseñaste a los pastorcitos de Fátima a rogar a Dios por las almas del purgatorio,

especialmente por las más abandonadas.

Encomendamos a la inagotable ternura de vuestro maternal Corazón

todas las almas que padecen en aquel lugar de purificación,

en particular las de todos nuestros allegados y familiares y las más abandonadas y necesitadas;

alíviales sus penas y llévalas pronto a la región de la luz y de la paz,

para cantar allí perpetuamente vuestras misericordias.

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Oración final

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¡Oh Dios, cuyo Unigénito, con su vida, muerte y resurrección,

nos mereció el premio de la salvación eterna!

Os suplicamos nos concedas que,

meditando los misterios del santísimo rosario de la bienaventurada Virgen María,

imitemos los ejemplos que nos enseñan y alcancemos el premio que prometen.

Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

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