33 Días de camino hacia Belén: Sal de Tú Cielo (Día 29) “P. Guillermo Serra, L.C.”

20 diciembre, 2016

“Te regalo mi pobreza”

Sal de Tú Cielo. Día 29

Martes  20 de diciembre del 2016

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En la cueva donde naciste encuentro el ejemplo para lograrlo:

la humildad del lugar, el silencio de la noche, la pobreza que elegiste

y la mejor compañía: María y José.

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“Te regalo mi pobreza”

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En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Breve silencio para ponerse en presencia de Dios, rogando a María Santísima sea nuestra compañera y guía en este camino hacia el encuentro con su Hijo Jesucristo.

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ORACIÓN CAMINO A BELÉN

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Querido niño Jesús: Te quiero hacer presente aquí, en este rato de oración.  Muchas veces pienso en ti, me acuerdo de ti, pero no te pienso. Pensarte es quererte y quererte es buscarte. Sí, quiero buscarte, caminar hacia ti, pero sabiendo que Tú me buscas siempre primero. Quiero recorrer este camino de la mano de María, tu madre, sostenido por  el auxilio del Espíritu Santo,  para que tu Amor se revele en plenitud dentro de mi corazón en esta Navidad.

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CITA

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En la cueva donde naciste encuentro el ejemplo para lograrlo: la humildad del lugar, el silencio de la noche, la pobreza que elegiste y la mejor compañía: María y José. ¡Qué bien se está aquí contigo! Es una auténtica transfiguración: tu gloria se dibuja en tu pequeñez, tu amor en la sencillez y tu fuerza en tu debilidad. Tres virtudes que deben resonar en mi vida, pero la verdad, ¡qué pronto se me olvidan! (Sal de tu Cielo. Cap. 3.12)

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REFLEXIÓN

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En Belén no había nada todo era pobre, todo faltaba, nada estaba listo. Sólo había esperanza, la de Dios hecho hombre, que busca mi corazón para habitarlo. Solo si vacío mi corazón de todas esas riquezas del mundo que cultivo afanosamente, podré hacer un espacio para quien es capaz de colmar todos mis anhelos y necesidades.

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Sí, quiero que mi corazón sea un nuevo Belén, porque también es pobre, no siempre está listo y le faltan muchas cosas. Pero Jesús no necesita de mi riqueza, sino precisamente de mi pobreza, de mi conciencia sobre el hecho de que nada puedo sin Él, que nada me hará feliz sino sólo Él.

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Si yo entrego mi pobreza a Jesús y lo dejo hacerme nuevo, Él la transformará en la riqueza que no tiene medida, la de su amor y misericordia.

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Hoy quiero dejar que la letra de mi canto sean esas pobrezas: las que me agobian, las que escondo, las que detesto, aquellas que nadie conoce. Esa será la letra y ese el canto que le arrullarán esta noche.  Después, guardaré silencio y aprenderé el canto de amor de Jesús: “Te amé y nací por ti”.

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ORACIÓN

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BUSCA LA POBREZA

De ruidos, para escuchar mi voz

De preocupaciones, para ocuparte de mis cosas

De distracciones, para fijar tu mirada en mí

De amores, para que Yo sea tu único amor

De sueños, para que realices en tu vida mi sueño de ti

De elecciones, para que sientas cada día mi elección

De gloria mundana, para darme gloria a mí

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Te doy a mi Madre María, para que:

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Te recuerde tu vocación de hijo de Dios

Te enseñe a amar como me enseñó a mí

Te proteja y te llene de cariño como lo hizo conmigo

Te enseñe a caminar el claroscuro de la fe

Te muestre cómo vivir de esperanza y en esperanza

Te envuelva en su amor para que aprendas lo que es amar con pureza

Te ayude a vivir sólo para mí: “Sólo Dios basta”

No olvides que te espero, no esperes que te olvide

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Del libro Jesús a mi alma. P. Guillermo Serra, L.C.

 

PROPÓSITO

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Pondré a los pies del niñito Jesús mis pobrezas, concretamente una cosa que me preocupa, una que detesto y una que escondo con el fin de que Él pueda transformarlas con la riqueza de su amor en una oportunidad de crecimiento en mi amor a Él.

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Autor: P. Guillermo Serra, L.C.

 

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