En Memoria de Juan Pablo ll

28 abril, 2011


ROMA, SALUDOS ENVÍO ART JUAN PABLO II, SE PUBLICARÁ EN MEDIOS SECULARES

EN MEMORIA DE JUAN PABLO II

(Por Rosa María J. Ordaz)

 

Me encuentro en Roma, justo unos días antes de uno de los eventos sin precedentes en la historia de la comunicación. Hago un breve paréntesis para expresar el sentir de los intelectuales y primeros mandatarios de distintos países de aquel oscuro 2 de abril  del 2005   – “se ha perdido un gran promotor incansable de la paz” –

Hoy a 6 años después de la pérdida de este gran hombre,  la iglesia Católica se prepara para “La Beatificación de Juan Pablo II”. Aquí ya se vive y se respira el movimiento de la prensa del mundo entero periodistas, corresponsales, televisoras… Sin embargo  nunca voy a olvidar el 2 de abril del año 2005, esta fecha quedo grabada en mi  memoria  y en la de millones de personas, debido al acontecimiento que marcó el rumbo de la historia de la humanidad por la magnitud de la trascendencia de este hecho; me refiero a la muerte de “Juan Pablo II”. En ese entonces yo estudiaba micarrera en la Pontificia Universidad Santa Croce en Roma. Recuerdo muy bien los últimos días de agonía de Karol Wojtyla.  Un mes antes de su muerte, cada día de marzo era un día de tensión en Italia y en Roma, pero sobre todo para los medios de comunicación de esta ciudad. Los ojos de Italia así como los del mundo entero estaban a la expectativa de la salud de uno de los hombres más queridos, poderosos en el amor  y respetados de la humanidad, por los diferentes contextos, pensamientos y filosofías del planeta.

El alma de Wojtyla fue corona de Cristo, por su esfuerzo y valentía.

ManEran las 9:37 de la noche, regresaba a casa después de una ardua jornada, justo cuando salía del metro de la estación Ottaviano en San Pietro, me llamo la atención que en mi teléfono celular se activo la alarma, lo curioso fue percatarme que en los celulares de todos los transeúntes se activaron las alarmas o los avisos de alerta de mensaje, de la misma manera que en el mío;  todos miramos a nuestros teléfonos, de pronto la mayoría nos detuvimos para leer el mensaje estábamos  atónitos, sorprendidos del contenido de éste, se nos comunicaba que había dejado de latir el corazón de nuestro tiernísimo Juan Pablo II. Todos nos miramos unos a otros interpelándonos con la mirada al mismo tiempo, ¿Acaso también tú recibiste la misma triste noticia del fallecimiento de nuestro gran Papa? Inmediatamente acentuamos con la cabeza que cada uno leíamos lo mismo. De igual manera nuestros ojos se llenaron de lagrimas y exclamamos a coro por las calles diciendo en italiano é morto Giovanni Paolo II, é morto il nostro Papa. (Murió Juan Pablo II, murió nuestro Papa). Casi todos como por inercia nos encaminamos a la plaza San Pedro ya que las campanas repicaban para confirmar la terrible noticia. Al llegar al imponente columnado de la plaza había ya miles de personas rezando, llorando, sobre sus rodillas, con velas encendidas  afuera del ventanal donde habitualmente  Juan Pablo II emitiera el ángelus y saludase a los miles de peregrinos que ahí se congregaban para recibir la bendición y un discurso esperanzador para sus naciones dado por el Papa.

A partir de este hecho Roma e Italia se vistieron de luto, se percibía un silencio sepulcral y los ojos del mundo entero sumado al contexto mediático volcaron su mirada en Roma. Jamás olvidare la intensas y largas filas de personas que comenzaban a reunirse en las principales avenidas “ Via della Concilliazione, Via Porta Angelica” con dirección al Vaticano y las guardias de oración que se hicieron en distintos puntos del centro histórico, los jóvenes comenzaron a llegar de todas direcciones y países con sus sleepings para dormir en la calle. Podría pasarme como periodista describiendo un sin número de bellísimas experiencias únicas y sin precedentes ocurridas en ese día y los subsiguientes previos a uno de los funerales más extraordinarios del mundo, al cual asistieron millones de personas de diferentes razas, culturas, credos, contextos así como miles de diplomáticos y primeros mandatarios de todos los continentes y naciones, a rendirle un tributo y homenaje al Papa viajero, al Papa del perdón, al Papa del amor, al Papa tierno, al Papa de la paz, al papa reconcilidador…

Cierro mi comentario y experiencia descrita de aquel inolvidable 2 de abril del 2005 para el mundo de la Iglesia Católica y para la humanidad entera que perdió al hombre del siglo, definido así por la crítica intelectual. A continuación plasmo una reflexión poética de gratitud que me dejo éste magnánimo Pontífice Juan Pablo II

tuvo su corazón contento en todo momento

Fue columna donde Cristo se apoyó y reposò

Lo enriqueció con su amor, irradió su felicidad

Sólo le dio alegrías, paz, honor ¡fidelidad!

Y el mejor de sus perfumes ¡Su Santidad!

 

Colmó todos los deseos de su Cristo

Y en su cortejo fúnebre el Cordero ahora exclama:

¡Oh! tú alma de Juan Pablo la más bella que distinguiste a tu amado

¡Qué admirable fuiste amada alma mía! Por tu inmensa bondad

Brillarás conmigo como el sol del mediodía

y como las estrellas del cielo por toda la eternidad.

 

Gracias, porque amaste hasta convertirte en lo amado

Más aún, hasta convertirte en el mismo Amor andando

 

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