Reflexión sobre la Pasión Viernes Santo

14 abril, 2011

La pasión de Cristo

 

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El Amor de María

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La Resurrección de Jesús:   Narrada por un Soldado Romano.

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Lectura:  De la Catequesis de San Juan Crisóstomo, obispo

El Valor de la Sangre de Cristo

¿Desean conocer el valor de la Sangre de Cristo?

Remontémonos a las figuras que la profetizaron y recordemos  los antiguos relatos de Egipto.

Inmolad   -dice  Moisés-  un cordero de un año; tomad su sangre y rociad las dos jambas y el dintel de la casa.  <<¿Qué dices, Moisés?  La sangre de un cordero irracional ¿puede salvar a los hombres dotados de razón?>>   <<Sin duda  -responde Moisés-:  no porque se trate de sangre,  sino porque en esta sangre se contiene una profecía de la sangre del Señor.>>

 

Si hoy,  pues,  el enemigo,  en lugar de ver las puertas rociadas con sangre simbólica,  ve brillar en los labios de los fieles,  puertas de los templos de Cristo,  huirá todavía más lejos.

¿Deseas  descubrir  aún  por  otro  medio  el  valor  de  esa  sangre?

Mira de dónde brotó y cual sea su fuente.

Empezó  a  brotar de la misma Cruz y su fuente fue el costado del Señor.

Pues muerto ya el Señor,  dice el Evangelio,  uno de los soldados se acercó con la  lanza,   le  traspasó  el  costado,  y  al  punto  salió agua  y  sangre:

  • Agua,  como símbolo  del bautismo;

 

  • Sangre,  como  figura  de  la  eucaristía.

El soldado le traspasó el costado,  abrió una brecha en el muro del templo santo,  y  yo encuentro el tesoro escondido y me alegro con la riqueza hallada.

Esto fue lo que ocurrió  con el cordero:  los judíos sacrificaron el cordero,  y yo recibo el fruto del sacrificio.

DEL COSTADO SALIÓ SANGRE Y AGUA.  No quiero, amado oyente,  que pases con indiferencia ante tan gran misterio,  pues me falta explicarte aún otra interpretación mística.  He dicho que esta agua y esta sangre eran símbolos del bautismo y de la eucaristía.

Pues bien,  con estos dos sacramentos se edifica la Iglesia:

Con el agua de la regeneración y con la renovación del Espíritu Santo,  es decir,  con el bautismo y la eucaristía,  que han brotado,  ambos,  del costado.

Del costado de Jesús se formó,  pues,  la Iglesia,  como del costado de Adán fue formada Eva.

 

Por esta misma razón,  afirma san Pablo.   Somos miembros de su cuerpo, formados de sus huesos ,  aludiendo con ello al costado de Cristo.  Pues del mismo modo que Dios formó a la mujer del costado de Adán,  de igual manera Jesucristo nos dio el agua y la sangre salidas de su costado,  para edificar la Iglesia.  Y de la misma manera que entonces Dios tomó la costilla de Adán,  mientras éste dormía,  así también nos dio  el  agua  y  la  sangre  después  que  Cristo  hubo  muerto.

 

Mirad de qué manera  Cristo  se  ha  unido  a  su  esposa,  considerad con qué alimento la nutre.  Con un mismo alimento hemos nacido y nos alimentamos.  De la misma manera que la mujer se siente impulsada por su misma naturaleza a alimentar con su  propia  sangre  y  con  su  leche  a  aquel  a  quien  ha  dado  luz,  así también  Cristo  alimenta  siempre  con  su  sangre  a  aquellos  a  quienes  él  mismo  ha  hecho  renacer.

Responsorio

R. Os  rescataron,  no  con  bienes  efímeros,  con oro  o plata,  sino a precio de la  Sangre  de  Cristo,  el  Cordero  sin  defecto  ni  mancha. *Por medio de él tenemos  acceso  al  Padre  en  un  solo  Espíritu.


V.    La   Sangre  de  Jesús, el  Hijo  de  Dios,  nos  purifica  de  todo  pecado.

 

R.    Por  medio  de  él  tenemos  acceso al Padre  en  un  solo  Espíritu.

 

ORACIÓN

Mira,  Señor,  con bondad  a  tu  familia  santa,   por  la  cual   Jesucristo  nuestro  Señor  aceptó  el  tormento  de  la  cruz,  entregándose  a  sus  propios  enemigos.  Por  nuestro  Señor  Jesucristo,  tu  Hijo.

 


Fuente: Liturgia de las Horas.

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