Vivir amando y sufrir esperando.

25 marzo, 2011

 

Tú esperas  la curación:  no temas,  porque llegará.

Esperas verte libre de tu dolor,  de tu lecho,  del estado de inactividad,  de incapacidad  para aplicarte y para trabajar…

Quieres volver a ser fuerte,  capaz,  dinámico como antes…

Ten confianza:  recobrarás todo y algo más, porque el  sufrimiento nunca llega para quitarnos,  sino para darnos poderosas ayudas en orden al perfeccionamiento de nuestra personalidad.

Sufres,  pero  espera  en  un  mañana  mejor,   si  ésta  es  la  voluntad  de  Dios.

Pero,   mientras tanto,  no te martirices  echando la cuenta de los días perdidos al hacer tus planes para  el  futuro.

No quieras comenzar  demasiado pronto.

La eficacia plena del mañana tiene ciertamente sus raíces en la oscura monotonía del presente,  que te parece tan oscuro y tan interminable.

Aprende a esperar pacientemente.

Atiende y espera,  aunque todo te parezca irremediablemente perdido.

A veces  parece que el dolor nos aplasta con una vehemencia inexorable;  sin embargo,  incluso cuando parece que todo muere,  algo inesperado nace en nosotros.

Hay energías ocultas que afloran;  reservas preciosas que,  contra toda esperanza, obran el prodigio.

Y la vida  volverá a sonreírte más bella y atrayente que antes.

Ten mucha esperanza,  espera siempre,  incluso contra toda perversión humana.

La esperanza descansa en tí y puedes ayudarte a superar el mal que te  oprime; pero está puesta,  sobre todo,  en el Señor,  a quién nada le cuesta premiar con un milagro la fe del que cree en Él.

Con frecuencia  Él se ríe de los cálculos y de los  dictámenes de la ciencia humana.

  • Él  es  el  dueño  de  la  vida.
  • Él,  que  nos  dio  y  nos  la  quitará  cuando  y  como  le  parezca.

Recuerda que,  para premiar la fe y la esperanza de quienes recurrían a Él,  no sólo curó muchas veces a enfermos  humanamente desahuciados,  sino que, en medio del estupor de todos,  devolvió la vida a muertos ya enterrados.

Es el verdadero triunfo de la bondad y del poder de Dios,  que quiere que pongamos nuestra esperanza  solamente  en  Él.

Todo a Jesús por María, Todo a María para Jesús.

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