Algunas Mensajes de Nuestro Señor Jesús y Nuestra Señora concedidas a la Hermana Amalia Aguirre

(Nuestra Señora – 08/12/1930)

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 “Amada hija, oye atentamente.

¡Soy la Madre Purísima, escogida por el Eterno para ser vuestra Co-Redentora, vuestra Abogada, la Medianera de todas las Gracias, solícita, pronta a socorreros en todas vuestras necesidades! Soy por lo tanto, Madre de los desamparados, de los afligidos, de los enfermos, en fin de todos los hombres, Madre que desea dar con abundancia y que acoge con indecible cariño los pequeñitos y desprotegidos de la suerte.”

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(Jesús)  

 “¡Hijos que estáis en mundo! ¡Subí las escarpadas del Monte Calvario, yendo a buscar estas perlas preciosas, las Lágrimas de Mi Madre! ¡Me costaron Dolor infinito, cuando clavado en lo alto de la Cruz YO La veía llorando con tanta angustia! Subí el Monte Calvario para buscarlas… Si, es necesario subir por encima de sus inclinaciones y voluntades, despreciar el mundo con sus mentirosas promesas, para poder recoger en su alma las perlas preciosas. Os hablo aquí espiritualmente, porque Mi Reino es todo Espiritual. No es la simple agua derramada de los ojos purisimos de María. Lo que deseo que recojáis es el Fruto de Sus Angustias, el Dolor de Su Alma y de Su Corazón Maternal, que La hizo derramar tantas Lágrimas, a los Pies de la Cruz. Amados, ¡he aquí porqué ellas Me son tan queridas y por ellas obtendréis todo lo que deseáis! Aprovechad de estas Lágrimas Benditas,  para la Conversión y Santificación de vuestra vida. Son perlas preciosas, porque con mucho Amor os fueron dadas. Os recuerdo que Mi Madre lloró por vuestras almas comprándolas con Lágrimas, cooperando con el Divino Hijo en vuestra redención: YO derramé Mi Sangre y ELLA derramó Sus Lágrimas. Voy a dejar a María que os hable, ¡aprended Sus Santas lecciones y gravad Sus Palabras Amorosas!”

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(Nuestra Señora – 24/04/1931)

“Amados de Mi Corazón. Estamos en el tiempo aceptable de la Misericordia, por lo tanto os hablo de lo alto del Monte Calvario, donde lloré por vuestras almas. A pesar que Jesús Se dejó crucificar para mostrarle a los hombres Si Infinito Amor, muchos no Lo comprendieron y pasaron por este mundo sin sacar provecho de Su Sacrificio.  Mirando hacia los siglos futuros, vi almas apostólicas, llenas de Santo celo, proclamar el Amor de Jesús por los hombres en el Calvario. ¡Lloré de alegría al ver que la Misericordia de Mí Hijo iba a ser comprendida y anunciada la Bondad Infinita de Mi Hijo en siempre Perdonar y Eternamente Amar! Por estas Lágrimas que lloré de Santa Alegría, debéis trabajar con más entusiasmo para ser verdaderamente Apóstoles de la Divina Misericordia. Acordaos de practicar los Santos Consejos de esta escuela de mansedumbre. Es esta la escuela del Divino Crucificado. Mis Lágrimas, las perlas del Calvario, os obligan, por amor, a hablar de la Misericordia de Jesús Crucificado. María, Madre de Jesús y Tesoro vuestro.” 

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 (Jesús)

“Hijos que andáis amargados, venid a María que Ella es vuestra Madre. Cuando suspendido en lo alto de la Cruz, agonizaba entre los dos ladrones, YO dije a Mi Madre querida que lloraba:

 “María he ahí tu hijo”,

viendo en Juan a toda la humanidad.

¡Llora, Mi Madre, por los ingratos que no han de amarMe!

Pero un día, Madre Querida, Tus Lágrimas Benditas han de beneficiar al mundo, pues no llorasteis en vano. A todos los que suplicaren:

 “Jesús mío, por las Lágrimas de Vuestra Madre Santísima”,

 he de abrir Mi Corazón como abrigo seguro.

¡Cuántas madres y huérfanos han de ser consolados!

¡Cuántas viudas y pobres!

Cuántos jóvenes en peligro, adquirirán fuerzas, para no sucumbir a las artimañas del tentador.

Cuántas religiosas, prestas a perder su fervor primitivo, se sentirán fortalecidas.

A todos vosotros que invocareis Mi Auxilio por las Lágrimas de Mi Madre, en verdad os digo:

 nada negaré, porque ellas tocan el fondo de Mi Corazón.

Vosotros todos que sufrís,

¡venid a María que Ella es vuestra Madre y fue por vosotros que Ella lloró!

YO he de exaltar estas Lágrimas Bendecidas para gran confusión del maligno y sus seguidores en este mundo.

¡Suscitaré el celo de muchos apóstoles para darles mayor brillo!

Oh Mi Madre Querida, Bendita entre todas la mujeres, Bendecidas son Tus Lágrimas, porque ellas aplastarán la cabeza de la serpiente infernal y han de aplastar siempre que persigan a Mis elegidos.

¡El enemigo jamás podrá vencer a María!

De sus emboscadas y artimañas Ella siempre supo prevalecer y hasta el fin ha de Triunfar.

María es la Madre que tiene en las Manos un Tesoro y con él quiere enriqueceros.

¡No temáis!

Las llaves de Mi Corazón le pertenecen.

¡Vosotros todos que deseáis Mi Gloria, venid a María y, con el merecimiento de Sus Lágrimas Benditas, seréis tan fuertes que jamás criatura alguna os vencerá!”

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(Jesús – 19/08/1931) 

“Amado hijos que todos los días repetís con amor el Ave María, la salutación a la Virgen.

YO Soy Jesús, Hijo de esta Madre amable.

El mundo yacía en las tinieblas del paganismo y el demonio con sus seguidores estaban tomando posesión de los corazones, por eso fue necesario que el  Verbo se hiciese carne en el seno de una Purísima Virgen.

El Ángel fue enviado a María, flor escogida en el ramaje de las más elevadas virtudes.

 Ave María, llena de gracia.

¡Yo te saludo, oh María, porque fuiste la escogida como recipiente purísimo, donde va habitar el Verbo!

¡De gracias estáis repleta!

He aquí por qué Nuestro Dios me envió para anunciarte que serás la Madre del Mesías prometido.” 

María se turbó en Su gran humildad, pero, siempre obediente a las inspiraciones del Cielo,

aceptó la Voluntad de Dios.

Y el Ángel: “Bendita sois entre todas las mujeres,

porque Bendito y Sagrado será el Fruto de tus purísimas entrañas”.

 Amados hijos,

si pudieseis ver como los Ángeles saludan a María en el Cielo;

con amor, reverentes y en santa alegría a los Sus pies se colocan para cumplir las ordenes de la Madre amable.

María cuando recibe veneración y homenaje, inmediatamente mira para vosotros que todavía estáis en la Tierra, y dice: 

“¡Si todos Mis hijos Me alabasen con el Ave-María, ninguno de ellos se perdería!”

 Porque quien saluda a María con el Ave-María, predispone su corazón para recibir el derramamiento de Mis Gracias.

María es llena de Gracia, porque fue escogida para ser Mi Madre,

por lo tanto tiene en Sus Manos los Tesoros del Paraíso,

de los cuales puede dispones en vuestro beneficio.

Pero si recibís poco, cuando decís el Ave-María,

es porque rezáis sin atención.

No es la cantidad que agrada a María, pero si la calidad.

María, Mi Madre amadísima, repleta de Caridad,

encontrándo Me en Su seno,

fue a visitar a Su prima Isabel y esta, sin saber lo que en María se había operado, por Inspiración Divina, la saluda diciéndoLe:

 “¿Quién soy yo para que la Madre de mi Señor venga visitarme?

¡Oh María, Bendita eres entre todas las mujeres,

porque Bendito es el Fruto de tus purísimas entrañas”

Amados hijos,

¿quién reveló estas cosas a Isabel?

No la carne, pero si el Cielo,

pues, sin saber, dijo a María lo mismo que el Ángel ya Le había dicho.

Hijos, ¡si pudieseis comprender el valor de esta salutación bien rezada!

¡Aprovechadla!

¡No desperdiciéis vuestro tiempo y rezadla bien!

Si así hiciereis, en la hora de vuestra muerte estaréis repletos de Gracias,

para poder entrar en vuestra patria, que es el Paraíso.

Cuando saludáis a María con el Ave-María, añadid: 

“Santa María, Madre de Dios, rogad por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén” 

Esta bella súplica fue compuesta por un siervo fiel de María,

cuando el demonio se levantó queriendo sacarLe el título más bello, que le pertenece:

“Madre de Dios”. Mi siervo, divinamente inspirado por el Cielo y en entusiasmo propio de los devotos de María, se manifiesta en esta plegaria:

 “Santa María, Madre de Dios, rogad por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.”

 Ved que el “Ave-María” y el “Santa María” no son invenciones humanas, pero si, Divinas, porque fueron dictadas por el Cielo para que así podáis conversar con María, pidiéndoLe todo lo que estáis necesitando.

 En Verdad, Ella todo puede, porque tiene en Sus Manos los Tesoros de Mi Corazón, y es la distribuidora de Mis Dones Divinos.

Si alguien desea recibir prontamente, Me pida por María, porque es por medio de Ella que doy en abundancia Mis Tesoros.

Fue por medio de María, que descendí al mundo y vos abrí las puertas del Paraíso.

Es por María que doy a las almas de buena voluntad lo que Me piden.

¡Venid, porque Ella os conducirá a Mí!

Amados hijos, animaos a rezar bien la Oración Angélica, que podría llamarse Salutación Divina, porque toda ella fue dictada por Nuestro Amor.

Venid a Ella con confianza y amor, por medio de esta bellísima oración, compuesta por la Trinidad, para saludar a Nuestra Amada, MARÍA.

Rezad con amor, alegría y con confianza filial la Oración Angélica.

Tendréis Mi Amor en vuestros corazones.

Jesús, que os Bendecirá Eternamente, si supieseis saludar a MARÍA.

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 (Jesús)

“1. Bienaventurado el hombre que recurre a MARÍA, Mi Madre Inmaculada.

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  2. Bienaventurado el hombre que tiene por Madre a MARÍA, Mi Dulce Madre.

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 3. Bienaventurado el hombre que tiene confianza en MARÍA, Mi Madre Pura.

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 4. Bienaventurado el hombre que tiene a MARÍA, Mi Amable Madre, por Consejera. 

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5. Bienaventurado el hombre que Me da todo por MARÍA, Mi Madre Celestial.

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 6. Bienaventurado el hombre que hace todo en unión con MARÍA, Mi Madre.

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  7. Bienaventurado el hombre que saluda a MARÍA con el Ave-María.

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 8. Bienaventurado el hombre que antes de saludarMe, saluda a MARÍA.

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 9. Bienaventurado el hombre que saluda a MARÍA, Mi Madre Celestial, tres veces al día con el “Ángelus”.

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10. Bienaventurado el hombre que Me ofrece las Lágrimas de MARÍA.

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11. Bienaventurada la Congregación que tiene a MARÍA, Mi Madre, como Riqueza.”

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(Nuestra Señora – 17/12/1930) 

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“Hija Mía, estoy aquí a tu lado.

¿Por qué estás afligida?

¿No sabes que Yo siempre estoy a tu lado?

Yo Soy la Madre de los afligidos y se que los pobres hijos tienen necesidad de los Consejos de la Madre del Cielo.

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¡Ven aquí, hija, a Mis Brazos!

ÓyeMe con atención y de aquí saldrás con Fuerza para soportar las amarguras de la vida.

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 Vamos juntitas a los Pies del Amado Jesús, en el Sagrario, donde por tu amor está ÉL encerrado.

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Yo Le voy a decir que, por amor, tu sufres para salvar almas,

¡Jesús quedará contento!

 Querido JESÚS, aquí estamos a Tus Pies,

Tu Madre y esta alma saturada de dolor,

para decir que Te amamos.

Como sé que gustas tanto recibir por Mis Manos,

recibe, Hijo, sus dolores, sus sufrimientos y sus angustias,

todas ellas son por amor.

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 Feliz el alma que, en medio de sus sufrimientos,

a Mí recurre, para que Yo la conduzca.

 Yo Soy el Camino que lleva a Jesús.

La cruz Yo no la saco,

porque entonces iría contra los Planes de Jesús,

pero cada día le doy fuerza para cargarla con amor.

Lo que hago contigo,

hago con todas las almas que confían en Mí.

Sufrir, hija, para una criatura mortal,

es una gran honra que Jesús ofrece a las almas más queridas.

Pocas son las almas que comprenden los sufrimientos,

¡muchos piensan que en esa hora son olvidados por Dios!

Aquellas que así piensan, invito a meditar en Mi Vida.

¡Yo, la Madre del Hijo Unigénito, fui, después de ÉL,  la criatura que más sufrió en la Tierra!

Aprended de Mí que, incluso sufriendo, siempre Alabé a Dios.

Alabad, oh almas, cuando sois obsequiadas por el dolor y agradeced por la gran dádiva Divina.

¡Ánimo, alma querida!

Acuérdate que Yo estoy siempre pronta para ayudarte.

Acuérdate de estos momentos que pasamos juntas al lado de Jesús Sacramentado.

Tu Madre, MARÍA, que jamás te olvida.”

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(Jesús)

“Hija, voy hoy a hablarte de las Lágrimas de Mi Madre. ¡Durante veinte siglos ellas quedaron guardadas en Mi Divino Corazón para ahora entregarlas! Con esta entrega Yo te constituyo Apóstol de Nuestra Señora de las Lágrimas y ¡sé que estás pronta a dar la vida por la difusión de tan Santa Devoción! ¡Ser Misionera de las Lágrimas de Mi Madre es darMe inmensas consolaciones! Dad valor infinito a esas Lágrimas y, con ellas, los que se propusieren propagarlas tendrán la felicidad de robar pecadores del maligno, cuyo odio ha de colocar muchos obstáculos para que ellas no sean conocidas. ¡El mundo tiene necesidad de Misericordia! ¡Y para recibirla no hay dádiva más preciosa que las Lágrimas de Mi Madre! Si las lágrimas de una madre conmueven el corazón de un hijo rebelde, ¿cómo no se ha de conmover Mi Corazón, que tanto Ama esta Madre? ¡Este Tesoro magnífico, guardado veinte siglos, está en todas las manos para con él salvar muchas almas de las garras infernales! Cuando las almas generosas dicen: “Jesús Mío, por las Lágrimas de Vuestra Madre Santísima”, ¡Mi Corazón se abre y hace verter sobre aquellas almas los torrentes de Mi Misericordia! Todos los que se propusieren propagar las Lágrimas de Mi Madre, en el Cielo recibirán una alegría toda especial y alabarán las horas que pasaron divulgándolas. Todos los sacerdotes que difundieren el Poder de las Lágrimas de María, tendrán sus trabajos produciendo frutos de vida eterna y grandes cosas harán por Mi Amor. ¡La difusión de esta riqueza de las Lágrimas de Mi Madre es de mucha importancia para Mi Corazón porque va a darMe millones y millones de almas!  Tu Jesús Crucificado, que en tus manos depositó tan Sagrado y Poderoso Tesoro, del cual debes ser Apóstol incansable y ser capaz de dar la vida por él. ¡Felices los que difundan las Lágrimas de MARÍA!”

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 “¡Jesús Ama tanto a los hombres que aceptó quedar aquí encerrado en este pequeño Sagrario! He aquí Su humildad: preso en total estrecha prisión ÉL, el Rey del Cielo y de la Tierra, aquí permanece para dar el ejemplo y atraer para Sí a Sus queridos hijos. ¡Hasta en el corazón del pecador y del tibio entra sin hacer resistencia! ¡A tanta humillación Se sujeta el Rey de los Ejércitos! ¡Y los hombres no lo conocen! ¡Su Mansedumbre Divina es bien palpable en la dolorosísima Pasión! ¡Lo Coronaron de espinas y ÉL, el Manso Cordero, no dijo Palabra! ¡En Su Crucifixión, silencios sólo pide Perdón para los que Lo Crucificaron! ¡Y también aquí, en este Tabernáculo, cómo ÉL ejerce la mansedumbre! Si Lo reciben corazones sacrílegos Se calla. ¡Jesús Manso desea ser imitado en la mansedumbre para la conquista de los pecadores!”