Jueves de Corpus Christi:


Es  la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo,  de la presencia de Jesucristo en la Eucaristía.


Este día, recordamos la institución de la Eucaristía, que se llevó a cabo el Jueves Santo, durante la Última Cena al convertir Jesús el pan y el vino en su Cuerpo y en su Sangre.


Es una fiesta muy importante porque la Eucaristía es el regalo más grande que Dios nos ha hecho, movido por su querer quedarse con nosotros después de la Ascensión.

Urbano IV, amante de la Eucaristía, publicó la bula “Transiturus” el 8 de septiembre de 1264, en la cual, después de haber ensalzado el amor de nuestro Salvador expresado en la Santa Eucaristía, ordenó que se celebrara la solemnidad de “Corpus Christi” en el día jueves después del domingo de la Santísima Trinidad, al mismo tiempo otorgando muchas indulgencias a todos los fieles que asistieran a la  santa  misa  y  al  oficio.

Este oficio, compuesto por el doctor angélico, Santo Tomás de Aquino, por petición del Papa, es uno de los más hermosos en el breviario Romano y ha sido admirado aun por Protestantes.

 

¿Qué es la Eucaristía?

 

La Eucaristía es uno de los siete sacramentos.

Nos recuerda el momento en el que el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y en la Sangre de Cristo. Éste es el alimento del alma. Así como nuestro cuerpo necesita comer para vivir, nuestra alma necesita comulgar para estar sana. Cristo dijo: «El que come mi Carne y bebe mi Sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día.»

 

¿En qué nos ayuda la Eucaristía?

 

Todos queremos ser buenos, ser santos y nos damos cuenta de que el camino de la santidad no es fácil, que no bastan nuestras fuerzas humanas para lograrlo. Necesitamos fuerza divina, de Jesús. Esto sólo será posible con la Eucaristía. Al comulgar, nos podemos sentir otros, ya que Cristo va a vivir en nosotros. Podremos decir, con San Pablo:

«Vivo yo, pero ya no soy yo, sino Cristo quien vive en mí.»

 

¿En qué parte de la Santa Misa  se realiza  la Eucaristía?


Después  de  rezar  el  Credo,  se  llevan  a  cabo:   el  ofertorio,  la  consagración  y  la comunión.

 

Ofertorio: Es el momento en que el sacerdote ofrece a Dios el pan y el vino que serán convertidos en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Nosotros podemos ofrecer, con mucho amor, toda nuestra vida a Dios en esta parte de la Misa.

 


Consagración: Es el momento de la Misa en que Dios, a través del sacerdote, convierte el pan y el vino en el Cuerpo y en la Sangre de Cristo. En este momento nos arrodillamos como señal de amor y adoración a Jesús, Dios hecho hombre, que se hace presente en la Eucaristía.


Comunión: Es recibir a Cristo Eucaristía en nuestra alma, lo que produce ciertos efectos en nosotros:

 

  • Nos une a Cristo y a su Iglesia,
  • Une a los Cristianos entre si,
  • Alimenta nuestra alma,
  • Aumenta en nosotros la vida de gracia y la amistad con Dios,
  • Perdona los pecados Veniales,
  • Nos fortalece  para resistir la tentación  y no cometer pecado mortal

 

¿Que condiciones pone la Iglesia para  poder comulgar?

 

La Iglesia nos pide dos condiciones para poder recibir la Comunión.

 

  1. Estar en gracia de Dios,  con nuestra alma limpia de todo pecado mortal.
  2. Cumplir con el ayuno eucarístico:  no comer nada una hora antes de acercarse a comulgar.

 

¿Cada cuánto puedo acercarme a recibir la Eucaristía?

 

La Iglesia recomienda recibir la Comunión siempre que vayamos a Misa. Es obligación recibir la Comunión, al menos, una vez al año en el tiempo de Pascua, que son los 50 días comprendidos entre el Domingo de Resurrección y el Domingo de Pentecostés.

 

¿Qué hacer después de recibir la Sagrada  Eucaristía?

 

Se recomienda aprovechar la oportunidad para platicarle a Dios, nuestro Señor, todo lo que queramos:

lo que nos alegra, lo que nos preocupa;

darle gracias por todo lo bueno que nos ha dado;

decirle lo mucho que lo amamos y que queremos cumplir con su voluntad;

pedirle que nos ayude a nosotros y a todos los hombres;

ofrecerle cada acto que hagamos en nuestra vida.

 

¿Qué hacer cuándo no se esta en gracia de Dios y no se puede acercar a recibir la comunión?


Se puede llevar a cabo una comunión espiritual.  Esto es recibir a Jesús en tu alma, rezando  la  siguiente  oración:


«Creo, Jesús mío, que estás realmente presente

en el Santísimo Sacramento del altar.


Te amo sobre todas las cosas y deseo ardientemente

recibirte dentro de mi alma,


pero no pudiendo hacerlo sacramentalmente,


ven  espiritualmente  a  mi  corazón.


como si ya huvieses venido, te abrazo  y

me uno a Ti:  no permitas que yo

me separe de Ti.  Amén.

 

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