DOMINGO v ORDINARIO EL JUSTO BRILLA COMO LA LUZ

En el Evangelio de hoy,  Jesús utiliza dos símbolos para caracterizar a sus discípulos:

La Sal  y  la Luz.   Cristo mismo se presenta diciendo » YO SOY LA LUZ DEL MUNDO» (Jn 9,5). La Primera Lectura nos dice que quien

«comparte su pan con el hambriento, abre su casa al pobre sin techo, viste al desnudo…», brillará como luz en las tinieblas.  

Por eso Cristo concluye:  «Que la luz de ustedes brille ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen,  den Gloria a su 

Padre que está en los cielos».

En 1913, en la Universidad de Gottinga, Alemania,  Edith Stein era alumna del filósofo Edmundo Husserl.  Bajo su dirección, ella consiguió

el doctorado en filosofía.  Luego dio clases y escribió varios libros.  Edith era judía,  pero comenzó a interesarse por el catolicísmo.  

En 1921,  Edit leyó la autobiografía de Santa Teresa de Ávila,  y luego le confió a una amiga:  «Cuando cerré  el libro, me dije:

¡ésta es la verdad!»  Se bautizó y se hizo monja Carmelita.  Pero llegó la Segunda Guerra Mundial con el genocidio de los judíos.  En 1942,

Edith y su hermana Rosa,  que también estaba en el convento,  fueron detenidas y llevadas al campo de exterminio de Auschwitz.  

De Edith se ha escrito:   «En un mundo de negación de Dios,  Edith es brillante testigo de la presencia de Dios».

Fuente: Equipo Paulino

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