Novena a Nuestra Señora del Rosario de Fátima: Noveno día

11 mayo, 2017

 

JPll en Fátima 1982

NOVENO DÍA:

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DANOS LA GRACIA DE

COMPRENDER TU MENSAJE

DE AMOR Y MISERICORDIA

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Ofrecimiento para todos los días

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¡Oh Dios mío! Yo creo, adoro, espero y os amo.

Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman.

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¡Oh santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo!

Yo os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo cuerpo

, sangre, alma y divinidad de Nuestro Señor Jesucristo,

presente en todos los tabernáculos del mundo,

en reparación de los ultrajes con que El es ofendido;

y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón

e intercesión del Inmaculado Corazón de María,

os pido la conversión de los pecadores.

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Oración preparatoria

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Oh santísima Virgen María, Reina del Rosario y Madre de misericordia,

que te dignaste manifestar en Fátima la ternura de vuestro Inmaculado Corazón

trayéndonos mensajes de salvación y de paz.

Confiados en vuestra misericordia maternal

y agradecidos a las bondades de vuestro amantísimo Corazón,

venimos a vuestras plantas para rendiros el tributo de nuestra veneración y amor.

Concédenos las gracias que necesitamos para cumplir fielmente vuestro mensaje de amor,

y la que os pedimos en esta Novena,

si ha de ser para mayor gloria de Dios,

honra vuestra y provecho de nuestras almas.

Así sea.

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Oración de este día

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¡Oh santísima Virgen María, Madre nuestra dulcísima!,

que escogiste a los pastorcitos de Fátima

para mostrar al mundo las ternuras de vuestro Corazón misericordioso,

y les propusiste la devoción al mismo como el medio con el cual Dios quiere dar la paz al mundo,

como el camino para llevar las almas a Dios,

y como una prenda suprema de salvación.

Haced, ¡oh Corazón de la más tierna de las madres!,

que sepamos comprender vuestro mensaje de amor y de misericordia,

que lo abracemos con filial adhesión y que lo practiquemos siempre con fervor;

y así sea vuestro Corazón nuestro refugio, nuestro consuelo

y el camino que nos conduzca al amor y a la unión con vuestro Hijo Jesús.

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Oración final

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¡Oh Dios, cuyo Unigénito, con su vida, muerte y resurrección,

nos mereció el premio de la salvación eterna!

Os suplicamos nos concedas que,

meditando los misterios del santísimo rosario de la bienaventurada Virgen María,

imitemos los ejemplos que nos enseñan y alcancemos el premio que prometen.

Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

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