Novena a Nuestra Señora de Fátima: Sexto Día

9 mayo, 2017

 

Juan-Pablo-11-rezando2

.

SEXTO DÍA.

.

 

Ofrecimiento para todos los días

.

 

¡Oh Dios mío! Yo creo, adoro, espero y os amo.

Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman.

.

¡Oh santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo!

Yo os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo

cuerpo, sangre, alma y divinidad de Nuestro Señor Jesucristo,

presente en todos los tabernáculos del mundo,

en reparación de los ultrajes con que El es ofendido;

y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón

e intercesión del Inmaculado Corazón de María,

os pido la conversión de los pecadores.

.

Oración preparatoria

.

 

Oh santísima Virgen María, Reina del Rosario y Madre de misericordia,

que te dignaste manifestar en Fátima

la ternura de vuestro Inmaculado Corazón trayéndonos mensajes de salvación y de paz.

Confiados en vuestra misericordia maternal

y agradecidos a las bondades de vuestro amantísimo Corazón,

venimos a vuestras plantas para rendiros el tributo de nuestra veneración y amor.

Concédenos las gracias que necesitamos

para cumplir fielmente vuestro mensaje de amor,

y la que os pedimos en esta Novena,

si ha de ser para mayor gloria de Dios,

honra vuestra y provecho de nuestras almas.

Así sea.

.

Oración de este día

.

 

¡Oh santísima Virgen María, refugio de los pecadores!,

que enseñaste a los pastorcitos de Fátima a rogar incesantemente al Señor

para que esos desgraciados no caigan en las penas eternas del infierno,

y que manifestaste a uno de los tres

que los pecados de la carne son los que más almas arrastran a aquellas terribles llamas.

Infundid en nuestras almas un gran horror al pecado

y el temor santo de la justicia divina,

y al mismo tiempo despertad en ellas la compasión

por la suerte de los pobres pecadores

y un santo celo para trabajar con nuestras oraciones,

ejemplos y palabras por su conversión.

.

Oración final

.

 

¡Oh Dios, cuyo Unigénito, con su vida, muerte y resurrección

nos mereció el premio de la salvación eterna!

Os suplicamos nos concedas que,

meditando los misterios del santísimo rosario

de la bienaventurada Virgen María,

imitemos los ejemplos que nos enseñan

y alcancemos el premio que prometen.

Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

.

.

 

 

.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tags:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *