Novena a Nuestra Señora de Fátima : Segundo DÍA

5 mayo, 2017

En Fátima

 

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SEGUNDO DÍA

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DANOS LA GRACIA DE APRECIAR

LA DIGNIDAD DE NUESTRA

CONDICIÓN DE CRISTIANOS

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Ofrecimiento para todos los días

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¡Oh Dios mío! Yo creo, adoro, espero y os amo.

Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman.

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¡Oh santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo!

Yo os adoro profundamente

y os ofrezco el preciosísimo cuerpo,

sangre, alma y divinidad de Nuestro Señor Jesucristo,

presente en todos los tabernáculos del mundo,

en reparación de los ultrajes con que El es ofendido;

y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón

e intercesión del Inmaculado Corazón de María,

os pido la conversión de los pecadores.

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Oración preparatoria
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Oh santísima Virgen María, Reina del Rosario y Madre de misericordia,

que te dignaste manifestar en Fátima la ternura de vuestro Inmaculado Corazón

trayéndonos mensajes de salvación y de paz.

Confiados en vuestra misericordia maternal

y agradecidos a las bondades de vuestro amantísimo Corazón,

venimos a vuestras plantas para rendiros el tributo de nuestra veneración y amor.

Concédenos las gracias que necesitamos para cumplir fielmente vuestro mensaje de amor,

y la que os pedimos en esta Novena,

si ha de ser para mayor gloria de Dios,

honra vuestra y provecho de nuestras almas. Así sea.

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Oración de este día

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¡Oh santísima Virgen María, Madre de la divina gracia,

que vestida de nívea blancura te apareciste a unos pastorcitos sencillos e inocentes,

enseñándonos así cuánto debemos amar y procurar la inocencia del alma,

y que pediste por medio de ellos la enmienda de las costumbres

y la santidad de una vida cristiana perfecta.

Concédenos misericordiosamente la gracia de saber apreciar

la dignidad de nuestra condición de cristianos

y de llevar una vida en todo conforme a las promesas bautismales. 

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Oración final

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¡Oh Dios, cuyo Unigénito, con su vida, muerte y resurrección,

nos mereció el premio de la salvación eterna!

Os suplicamos nos concedas que,

meditando los misterios del santísimo rosario de la bienaventurada Virgen María,

imitemos los ejemplos que nos enseñan

y alcancemos el premio que prometen.

Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

 

 

 

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