SAL DE TU CIELO: 33 DÍAS DE CAMINO HACIA BELÉN. P. Guillermo Serra

27 noviembre, 2016

Preparación para Navidad .

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A partir de hoy iniciaré un camino de preparación para recibir a Jesús en ese Belén que es mi corazón.

A partir de mañana iniciaré un camino de preparación para recibir a Jesús en ese Belén que es mi corazón.

No sé si esté listo todavía, espero que más limpio sí después de este año de la Misericordia.

Te quiero invitar a ti y a tu familia a acompañarme en esta peregrinación.

Lo he querido llamar “Sal de tu cielo”.

¿Por qué? Es mi grito y anhelo, es lo que yo más quiero.

Decir a Jesús con mi corazón que salga pronto y ligero.

Aquí estoy yo para recibirlo, no sé si mal o bien, pero allí estaré en Belén.

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Sal de tu cielo grito a Jesús, desde el día primero.

Mañana 22 de noviembre iniciaremos estos 33 días de caminata hacía la cueva de Belén

en la que entraremos con humildad la noche del 24 de diciembre. Noche fría y serena, noche tierna y buena.

He querido adelantar unos días la preparación propia de la Navidad, a la que todos conocemos como Adviento.

Empiezo unos días antes, siguiendo la estructura y la dinámica de los 33 días de consagración a María y a la Divina Misericordia.

¿Por qué? Antes de entrar propiamente en el Adviento

quisiera hacer una preparación espiritual personal

que nos ubique mejor en la historia de la salvación para vivirlo con un mayor fruto.

Jesús nace en Belén por mí y para mí. Su entrada en el tiempo convierte mi vida en sagrada.

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Usaremos muchos de los textos de la liturgia de Adviento que reflejan la riqueza de la Palabra de Dios

y la belleza de la liturgia de la Iglesia. También incluiré textos de mi libro “Sal de tu Cielo”,

a modo de taller de oración diario,

pues el corazón hay que ensancharlo a través del contacto íntimo con quién nos conoce mejor que nosotros mismos.

Desde ya pongo en manos de María, en este día de la fiesta de su Presentación este proyecto.

Que Ella nos muestre a su Hijo, Jesús, fruto bendito de su vientre.

Dada la difusión tan grande que ha tenido la consagración a la Divina Misericordia

que acabamos de terminar con tanto fruto,

invito a todos los grupos que reciban esta presentación a unirse a este peregrino que ya inicia su viaje a Belén.

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DIA 1

22 DE NOVIEMBRE

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Breve silencio para ponerse en presencia de Dios, rogando a María Santísima sea nuestra compañera y guía en este camino hacia el encuentro con su Hijo Jesucristo.

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ORACIÓN CAMINO A BELÉN
Querido niño Jesús: Te quiero hacer presente aquí, en este rato de oración.  Muchas veces pienso en ti, me acuerdo de ti, pero no te pienso. Pensarte es quererte y quererte es buscarte. Sí, quiero buscarte, caminar hacia ti, pero sabiendo que Tú me buscas siempre primero. Quiero recorrer este camino de la mano de María, tu madre, sostenido por  el auxilio del Espíritu Santo,  para que tu Amor se revele en plenitud dentro de mi corazón en esta Navidad.

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CITA
Yahveh Dios llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estás?» Este contestó: «Te oí andar por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo; por eso me escondí». El replicó: «¿Quién te ha hecho ver que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol del que te prohibí comer?» (Génesis 3, 9-11)

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REFLEXIÓN
La primera pregunta de Dios al hombre es un ¿dónde estás? ¿Cómo hay que entender esta pregunta si Dios todo lo sabe? ¿No será una pregunta que va más allá de un lugar sino que llega hasta el fondo del corazón de Adán y hasta el mío, como hijo de Adán?

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¿Creo que la Sagrada Escritura es eterna y que en ella se halla cada tiempo? Pues bien, en cada tiempo llama Dios a cada hombre y a cada mujer para preguntarle: ¿dónde estás tú en tu vida?
Tienes tantos años, has recibido estos dones, ¿dónde te encuentras en tu vida?

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Así te habla Dios a ti que me lees. ¿Dónde estás tú en tu vida? Si Dios pudiese dibujar un mapa del sueño que Él tiene para tu vida, ¿estarías donde él esperaba en este momento?

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¿Dónde estoy? De la respuesta que des a esta pregunta dependerá el resto de tu vida. Puedes saber muy bien la meta, pero si no sabes dónde estás, ¿cómo llegarás?

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Es una pregunta existencial que pocos se hacen. Nos quedamos quizás en el “estamos”, sí, estamos vivos, caminamos, trabajamos, tenemos una familia… pero con facilidad se nos olvida el “dónde”.
Y ese “dónde” es personal. No respuesta perfecta. Depende de cada uno.
Pero te digo un secreto: si haces bien este camino, si fijas bien tu mirada en la meta que es Belén, si te dejas guiar por la estrella, acabarás por responderte la pregunta.

ORACIÓN:

¿QUÉ ESPERAS DE MÍ?

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En silencio me acerco y en silencio me acoges
Busco una palabra y me encuentro tu amistad
No me entiendo y no te entiendo pero confío en tu corazón
Me presento muchas veces como quisiera ser y Tú me acoges como soy
Te acercas a mi pequeñez para cargarme sobre tus hombros de Buen Pastor
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¿Qué esperas de mí?
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Me canso de ser viajero de este mundo
Hay tanto sinsentido en mi corazón
Busco certezas para construir mi felicidad
caminos seguros que sepan a hogar
sentir calor, fuego, amor y libertad
Todo me falla, el amor parece no existir
¿Dónde vives Tú?
Quiero conocer tu amor
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Jesús a mi alma
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Vivo en ti, si tú vives en mí
No espero de ti, sino que es a ti a quien espero
Poseerte, para que puedas ser don
Déjame ayudarte
Quiero hacerte libre para que cada mañana vueles hacia mí
Quiero habitarte para hacerte don; don para ti mismo y para los demás
Déjate modelar, déjate amar
¿Qué espero Yo de ti?
Habitar en tu corazón para cantarte Yo por siempre mi amor
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Del Libro Jesús a mi alma, P. Guillermo Serra, L.C.

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     Sal de Tu Cielo: Dia 2 Miercoles 23 de noviembre

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Una oración sencilla elevada a Dios buscando su presencia y cercanía. Es la súplica que hacemos a Dios cuando nos damos cuenta que solos no podemos.

 

SAL DE TU CIELO: 33 DÍAS DE CAMINO HACIA BELÉN*

DÍA 2*
MIÉRCOLES 23 DE NOVIEMBRE*

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Breve silencio para ponerse en presencia de Dios, rogando a María Santísima sea nuestra compañera y guía en este camino hacia el encuentro con su Hijo Jesucristo.

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ORACIÓN CAMINO A BELÉN*
Querido niño Jesús: Te quiero hacer presente aquí, en este rato de oración. Muchas veces pienso en ti, me acuerdo de ti, pero no te pienso. Pensarte es quererte y quererte es buscarte. Sí, quiero buscarte, caminar hacia ti, pero sabiendo que Tú me buscas siempre primero. Quiero recorrer este camino de la mano de María, tu madre, sostenido por el auxilio del Espíritu Santo, para que tu Amor se revele en plenitud dentro de mi corazón en esta Navidad.

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*CITA*
Sal de tu Cielo es una oración sencilla elevada a Dios buscando su presencia y cercanía. Es la súplica que hacemos a Dios cuando nos damos cuenta que solos no podemos. Es el grito que vivimos de un modo especial durante el Adviento, en el que nos preparamos para celebrar la Navidad. (Sal de tu Cielo. Introducción)

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REFLEXIÓN
Dios ha tomado la iniciativa y ha salido a nuestro encuentro porque Él “nos ha amado primero”. El hecho de que nos pregunte ¿dónde estás? ya es señal de que nos busca, pues sabiendo perfectamente dónde estamos, nos quiere reordenar, reubicar. Se preocupa como un pastor que sale en busca de la oveja perdida.

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Nuestro corazón ha escuchado su llamado a encontrarnos con Él en Belén, donde se llevará a cabo la plenitud de la Revelación de su amor en la Encarnación del Verbo divino. El Hijo asume nuestra naturaleza y así, Jesús penetra en nuestra realidad, en nuestro tiempo y nuestra historia con un solo fin: salvarnos. Dios ha salido de su cielo.

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Pero en el camino hacia Belén descubro que me extravío y tropiezo con frecuencia. A pesar de ser la gracia de Dios la que me levanta, su aparente ausencia me duele y no sé por dónde continuar.

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Es en esos momentos cuando clamo nuevamente: ¡Sal de tu Cielo! Pero olvido que Él ya ha salido, de una vez y para siempre. Jesús vino al mundo, padeció y murió por mí. Resucitó y subió al cielo pero antes me dejó su presencia en la Eucaristía y en su Palabra.

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¿Por qué lo olvido? ¿Por qué no busco a Dios donde sé que lo puedo encontrar? ¿Por qué me siento solo si Él me está esperando en el Sagrario? ¿Por qué no lo escucho si las Escrituras me gritan que me ama?

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ORACIÓN:
SAL DE TU CIELO

¿Qué será salir del cielo
Si un vaciarse y no existir?
¿O dejar el paraíso personal
para vivir para los demás?

Mi cielo no es tan Cielo
me lo creo por seguridad
Pero mientras vivo en la tierra
el cielo es mi debilidad

Sal de tu Cielo no es un grito
Ni un regaño a mi alma
Es una oración hermosa
Un suspiro que me calma

Cada día me levanto
Y escucho muy adentro:
“Sal de tu tierra” y obedezco
Confiando en una promesa

La rutina de ese eco
me golpea en lo más íntimo
Salgo todos los días
pero pierdo el camino

Por eso mi existencia
levanta la mirada a lo alto…

Si es que existes y me quieres,
no me digas cada día
que salga de mí mismo
¡Ven tú Señor a caminar conmigo!

¡Sal de tu Cielo! Yo te ruego
Que las nubes te lluevan
a mi alma afligida
y sin rumbo ya perdida

Sal de tu Cielo
El mismo que me tienes prometido
Sé mi escudo y mi estrella
la herencia siempre eterna

Saldré entonces a la puerta
Miraré al horizonte que me espera
Contaré estrellas y mis huellas
esperando tu presencia

¡Ven Señor Jesús!
Sal de tu Cielo

¡Ven Señor Jesús!
Camina mi alma

¡Ven Señor Jesús!
Escóndeme en tu Corazón

Cielo abierto teñido de rojo
Cielo derramado en tus lágrimas
Cielo prometido por tu Padre
PROPÓSITO
Buscaré un tiempo para mirar a lo alto, al cielo, en oración. Recordaré lo meditado ayer, dónde estoy, y donde vive Él. Y desde lo más profundo de mi corazón, le diré: “Sal de tu Cielo”, para que sienta en mi alma que esa oración llena toda distancia entre Jesús y yo.

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Sal de Tu Cielo: Dia 3
Jueves 24 de noviembre

Quiero recorrer este camino de la mano de María, tu madre, sostenido por el auxilio del Espíritu Santo.

 

Anhelar el Cielo

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En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Breve silencio para ponerse en presencia de Dios, rogando a María Santísima sea nuestra compañera y guía en este camino hacia el encuentro con su Hijo Jesucristo.

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ORACIÓN CAMINO A BELÉN

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Querido niño Jesús: Te quiero hacer presente aquí, en este rato de oración. Muchas veces pienso en ti, me acuerdo de ti, pero no te pienso. Pensarte es quererte y quererte es buscarte. Sí, quiero buscarte, caminar hacia ti, pero sabiendo que Tú me buscas siempre primero. Quiero recorrer este camino de la mano de María, tu madre, sostenido por el auxilio del Espíritu Santo, para que tu Amor se revele en plenitud dentro de mi corazón en esta Navidad.

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CITA

Te pedimos Señor, que nos aprovechen los misterios en que hemos participado, mediante los cuales, mientras caminamos en medio de las cosas pasajeras, nos inclinas ya desde ahora a anhelar las realidades celestiales y a poner nuestro corazón en las que han de durar para siempre. (Oración después de la Comunión. I domingo de Adviento)

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REFLEXIÓN

“Cuando el cielo baja a la tierra, la tierra se convierte en cielo”. (Sal de tu Cielo. Presentación)

¿Qué concepto tengo del cielo? ¿Qué es lo que espero para la eternidad?

En cada Eucaristía Jesús se hace presente, como si en el altar estuviera el pesebre. No en vano Belén significa precisamente “casa del pan”.

Después de comulgar, por unos instantes ¡tengo a Jesús en mi interior! Y si entendiera lo que eso significa, me daría cuenta que es la experiencia más cercana que puedo tener del cielo aquí en la tierra. Es como estrechar a Dios, en ese tierno niño entre mis brazos. Así ir a la Santa Misa es ir a Belén; ir a Belén es celebrar la Eucaristía.

Si me permito recibir todo el amor que Jesús me quiere dar, por unos momentos todo será paz y certeza en mi interior. El cielo es esa plenitud, elevada a la infinita potencia.

Pero es un hecho que no se puede anhelar lo que no se conoce. ¿Y quién mejor que la Santísima Virgen para enseñarme a recibir a Jesús? Es como pedirle, ahí en Belén, que me deje cargar al Hijo de sus entrañas.

Si participo con más conciencia en Misa o comulgo con más frecuencia, el Espíritu Santo irá transformando progresivamente mi interior haciéndome desear el cielo por encima de las realidades temporales que me causan satisfacción.

ORACIÓN

UN CORAZÓN EN EL CORAZÓN

Mi más grande anhelo
alcanzar mi tan soñado cielo
Mi seguridad más fuerte
Jesucristo, mi puente inquebrantable
Escondido y muy profundo vive mi tesoro
Llama ardiente, grande e indomable
Todo lo abrasa e ilumina
con la pasión de un Dios cercano

Inquieto voy, buscando lo definitivo
Estable en la serenidad del ser amado
Explorando fuentes vivas y sonoras
y descansando en el silencio reposado

Un corazón en el corazón
Puerto seguro de tormentas
Maestro de lo eterno
Barca siempre viva y siempre nueva

Escondido en lo profundo no hay temores
Mis deseos no conocen ya ladrones
Seguro dentro de su tienda
poco a poco, sus latidos me serenan

Suave noche de estrellas quietas
Dulce voz de la Palabra que se acerca
Eco vivo del amor del Padre
Eres mío y ahora soy más tuyo

Toma ya mi mano fatigada
Dame por fin esa, tu mirada
Aquí estoy sobre el altar
Ayúdame a cantar Tu llegada

Míos son los cielos y mía es la tierra
Mía es tu Madre y mías son las almas
Tuyo soy hasta que quieras
Porque quieres que lo sea para siempre

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PROPÓSITO

El día de hoy, si me es posible, buscaré recibir la comunión, pidiendo a María que interceda por mí para aprovechar cada vez más esta gracia que Dios me obsequia. Si no puedo recibir la comunión haré una oración pidiendo a Jesús que venga a mi corazón para que me regale su amor y su paz.

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Sal de Tu Cielo: Dia 4
Viernes 25 de noviembre
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Quiero que tu Amor se revele en plenitud dentro de mi corazón en esta Navidad

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Sal de tu tierra

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En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Breve silencio para ponerse en presencia de Dios, rogando a María Santísima sea nuestra compañera y guía en este camino hacia el encuentro con su Hijo Jesucristo.

ORACIÓN CAMINO A BELÉN

Querido niño Jesús: Te quiero hacer presente aquí, en este rato de oración.  Muchas veces pienso en ti, me acuerdo de ti, pero no te pienso. Pensarte es quererte y quererte es buscarte. Sí, quiero buscarte, caminar hacia ti, pero sabiendo que Tú me buscas siempre primero. Quiero recorrer este camino de la mano de María, tu madre, sostenido por  el auxilio del Espíritu Santo,  para que tu Amor se revele en plenitud dentro de mi corazón en esta Navidad.

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CITA

Yahveh dijo a Abraham: “Sal de tu tierra, y de tu patria y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré. (Génesis 12,1)

REFLEXIÓN

Un día en su ancianidad, Abraham, nuestro padre en la fe, recibió el llamado: “Sal de tu tierra”. Dios lo invitaba a una aventura única. Ir al encuentro de una tierra que le mostraría. Salir de la propia para entrar en la de Dios.

¿No es así también nuestra vida? ¿No sentimos la necesidad de salir de lo temporal para entrar en lo eterno? Salir de lo nuestro para entrar en lo suyo.

¿Qué es lo mío, lo propio, mis posesiones, mis lazos históricos, afectivos a los que Dios me pide renunciar? O más bien, ¿qué aspectos de mi vida, personalidad, posesiones, afectos tengo que renovar convirtiéndome en peregrino?

Este camino te enseñará muchas cosas, te ayudará a darte cuenta de lo que es pasajero para abrazar lo que es eterno. Descubrirás una nueva seguridad que se fundamenta en tu inseguridad. Tu identidad necesitará el roce del tiempo, el desgaste del desierto para ser renovada, profundizada y abrazada desde Dios.

¿Te atreves? Es un exponerse continuo pero con la meta fija ante los ojos. Es llegar a la noche cansado, con miedo,  pero arropado por miles de estrellas

Desde mi debilidad, debo experimentar la más alta expresión del amor de Dios, su misericordia. (Sal de tu Cielo. Cap 1)

Mi casa está en Belén, esa es la tierra prometida. Sí, saldré hoy de mi tierra, me haré peregrino, confiando en la promesa de Dios que ya ha salido de su Cielo.

Saldré una y otra vez al encuentro de un Dios que me ama, me perdona y quiere que regrese a casa; Porque en realidad, llegar a Belén, es regresar a casa, aquella en la que nací, donde habita el corazón de Dios, hecho hombre por mí.

ORACIÓN

SAL DE TU TIERRA

Nuestra vocación como cristianos es igual que la de Abraham

Hagámonos peregrinos. ¿Pero qué implica?

Abandonar las raíces más profundas

Renovar la identidad en la inseguridad

Caminar incierto hacia la certeza

Contar estrellas con frío y humildad

Avanzar lentamente, con la misma fe

Confiar en el escudo del silencio de Dios

Encontrar la plenitud en su amistad

Contar estrellas con fuego y verdad

Sacrificar lo más tierno y querido

Recibirlo nuevamente en fidelidad

Escuchar el eco de ese “Sal de tu tierra”

Contar estrellas con lágrimas y generosidad

Sal de tu tierra, hazte peregrino del Amor

Sigue a tu padre Abraham

Sus huellas te guiarán hacia las estrellas

Cuéntalas si puedes, y al final ya llegarás

a la tierra prometida de Jesús

Tu cielo hecho promesa de fidelidad

Del Libro Jesús a mi alma, P. Guillermo Serra L.C.

 

PROPÓSITO

Haré un análisis sobre las actitudes de mi corazón que me puedan alejar de Dios; las cosas a las que dedico mi tiempo y me roban espacio para la oración; los pecados que me privan de mi estado de gracia o los sentimientos negativos que debilitan mi fe y me roban la esperanza. Y decidiré “salir de mi tierra”, para hacer a todas estas actitudes “peregrinas”, y ponerlas en camino hacia Belén.

Puede ayudar rezar lentamente el poema apenas leído: “Sal de tu tierra”. Para asimilarlo mejor.

En mi carta a Jesús, anotar las actitudes de mi corazón, a las que debo invitar a salir de mi tierra.

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   Sal de Tu Cielo: Dia 5 Sábado 26 de Noviembre

El Señor lo llevó afuera y le dijo: Levanta la mirada al cielo y cuenta, si puedes, las estrellas. Y añadió: Así será tu descendencia.

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La Promesa

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Breve silencio para ponerse en presencia de Dios, rogando a María Santísima sea nuestra compañera y guía en este camino hacia el encuentro con su Hijo Jesucristo.

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ORACIÓN CAMINO A BELÉN
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Querido niño Jesús: Te quiero hacer presente aquí, en este rato de oración.  Muchas veces pienso en ti, me acuerdo de ti, pero no te pienso. Pensarte es quererte y quererte es buscarte. Sí, quiero buscarte, caminar hacia ti, pero sabiendo que Tú me buscas siempre primero. Quiero recorrer este camino de la mano de María, tu madre, sostenido por  el auxilio del Espíritu Santo,  para que tu Amor se revele en plenitud dentro de mi corazón en esta Navidad.

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CITA

El Señor lo llevó afuera y le dijo: Levanta la mirada al cielo y cuenta, si puedes, las estrellas. Y añadió: Así será tu descendencia. Creyó Abraham al Señor y el Señor se lo tomó en cuenta. (Gn 15, 5-6)

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REFLEXIÓN

Contar estrellas ¿qué hay más hermoso que contemplar el cielo tomado de la mano del Señor? ¿Has intentado alguna vez contar estrellas? Hazlo, es un gran ejercicio. Perderás la cuenta porque tu mente no podrá alcanzar a contarlas y entonces te darás cuenta de que es imposible numerar las bendiciones de Dios en nuestra vida.

Cada estrella tiene una historia, esa que sólo tú y Dios saben. El decoró todo el cielo para recordarte que sus bendiciones son eternas y que sólo se pueden ver con nitidez en la oscuridad de la noche. Eso sí, siempre tomado de su mano, esa presencia que sentimos cuando creemos con total confianza, como Abraham.

Hemos salido de nuestra tierra, hemos gritado a Dios “Sal de tu cielo” y ahora: a disfrutar el silencio de la noche estrellada. Es el mejor preparativo para Belén, porque en la última etapa, será de noche, hará frío y el cielo se vestirá de majestuosa gala. Prepárate. Cuenta estrellas… si puedes.

Dios llevó fuera a Abraham y le dijo: levanta la mirada. A ti también te dice hoy: sal fuera de tus límites, no tengas miedo y déjate guiar por mí. Levanta la mirada, no la dejes perdida en tu mundo, en tu egoísmo o en tus necesidades. Cuenta si puedes, las estrellas…

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ORACIÓN

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CUANDO TERMINES DE CONTAR ESTRELLAS

Cuando termines de contar estrellas entenderás

Sí, entenderás que la vida no se ve igual

de arriba abajo que de abajo arriba

Comprenderás que cada estrella

es un mensaje de amor para ti

Que cada vez que miras para abajo

te destruyes a ti mismo

porque yo lo que quiero

es que mires hacía lo alto

Que tu corazón es también un cielo

lleno de tantas estrellas

como seas capaz de amar

en tu caminar hacia mí

Cuenta si puedes todas mis señales

mis caricias a tu alma peregrina

Y no olvides que para contar estrellas

hay que estar a oscuras

Mi amor se hace más patente

al desprenderte de tantas luces falsas

El cielo se abre a lo infinito

cada vez que te vistes de silencio

Cuenta estrellas en el frío de la noche

para sentir el calor de quien te mira

Cuenta estrellas en la oscuridad del silencio

para sentir la luz de quien te extraña

Te amé desde toda la eternidad

Pinté un cielo con tu alma

Enciendo mi esperanza cada noche

y espero que sigas mirándome

porque te amo con infinitas estrellas

Del libro Jesús a mi alma, P. Guillermo Serra, L.C.

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PROPÓSITO

Esta noche, levantaré mi mirada al cielo y contemplaré las estrellas, signo de las promesas d e Dios. Aprenderé a contar bendiciones en cada estrella y así disfrutar la cercanía y la fidelidad de Dios, quien me ama con infinita estrellas.

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Fuente:Por: P. Guillermo Serra

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