¿Por qué se realiza la bendición de palmas el Domingo de Ramos?

28 marzo, 2011

El   Domingo   de   Ramos,  último  de Cuaresma,  empieza  la  Semana  Santa, y

recordamos como dice el Evangelio:  “El sexto día antes de Pascua cuando el Señor entró en Jerusalén,  los niños le salían al encuentro, llevaban palmas y aclamaban con cánticos:  Hossana el Hijo de David. el que viene en nombre del Señor”, Es por este motivo que,  para recordar este pasaje, imitamos a los chavales hebreos y con las palmas en la mano aclamamos al Cristo, presente entre nosotros.  Desde hace mucho tiempo,  estos ramos y palmas son bendecidos previamente y guardados en las casas como recuerdo de la victoria pascual de nuestro Señor Jesucristo.  Los niños han sido y son los grandes protagonistas de este día.  Ya lo fueron en Jerusalén.  Pero conviene que esta jornada no se quede sólo en una fiesta,  con la palma en las , manos y el “tortell”,  la “mona” (los típicos pasteles que hay en Catalunya) y el vestido nuevo.  Hace falta que les enseñemos a amar a Cristo que nos ha querido tanto que ha querido dar su vida por todos nosotros.

Domingo de Ramos

Lo  recibiremos  con  aclamaciones

y , en  Viernes  Santo,   lo  despediremos  en

el  silencio  más  absoluto.

Le  cantaremos: ¡Hosana al Hijo de David!

y, en el Golgota,  le gritaremos:   ¡Si eres Hijo

de Dios baja de la Cruz!


Alfombraremos aquí su camino con olivo y palmas

y más adelante,  en cualquier esquina,

le negaremos como al eterno desconocido.


Hoy,  en los aldaños de nuestras ciudades y calles,

seremos su pueblo;

mañana nos convertiremos

en aquellos que nunca con Él estuvimos


Con las palmas y ramos lo acogemos

como promesa esperada y por fin cumplida

y,  cuando sea  ajusticiado,

asistiremos cómplices con nuestro cilencio.


Hoy, Cristo,  entra en la ciudad de nuestros corazóne y los encuentra

preocupados y ocupados por desesperanzas que nos impiden vivir

con libertad y con la alegría de los Hijos de Dios.


Hoy Cristo, cuza el pórtico de nuestra vida para que entendamos que

su costado (pronto desgarrado y abierto) es un surtidor del que brota

vida abundante y que se da con pasión y sufrimiento para que no

olvidemos  que  será  triunfo  en  a mañana de Pascua.

  • Hoy            lo   hará   con  gloria.
  • Mañana   saldrá  de  sus  muros   envuelto  en   sangre.
  • Hoy             lo  hace  montado  en  un  pollino   recién  estrenado.
  • Mañana   caminará con una cruz gigante e ignominiosa diseñada ferozmente para sus hombros.
  • Hoy   se abre camino,  consciente  del  pecado  que  esconde el pueblo  que le  vitorea
  • Mañana     lo  hará  pagando cruel tributo por aquellos que le dijeron ¡Si! pero pronto le olvidaron
  • Hoy     desafía  en  medio  de  cánticos  y  alabanzas.
  • Mañana       subirá  hacia  el  monte  Gólgota acompañado de un coro de burlas y de  risas,   de  corazones  duros   e   implacables
  • Hoy con nuestras palmas,  le diremos a Jesús que queremos compartir con Él su victoria;  que nuestra vida es suya;  que su verdad ha de ser nuestra verdad;  que  daríamos  la  vida  mucho  más  antes que  perderle.
  • Mañana  nos  asustará de  tal manera la  ostentosidad, la ceranía y la crudeza de su  cruz  que  llamaremos  a  un  cirineo  para  ayudarle

Encuentros y desencuentros,  amigos  e  infidelidades, promesas y traiciones,  subidas y  bajadas…son en la vida de todo creyente una constante.

 

El Señor, aún conociéndonos,  con qué intereses y tonalidades recibe nuestros honores y nuestras gloria;  compartirá con nosotros,  ya  desde ahora, su victoria (que será nuestra también) sobre la muerte.

 

Señor,  ¡cuánto me acuerdo de aquel villancico en la noche santa de tu nacimiento!;  “hoy son rosas y flores (…) mañana dolor y hiel.”

¿Decidimos  acompañarle estos días?

 

Fuente: Javier Leoz

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