Mensaje de Fátima

18 mayo, 2010
Imagen de previsualización de YouTube


En preparación para las apariciones de Nuestra Señora, un ángel quien se identificó como el Angel de Portugal, le hablo en primer lugar a los niños diciéndoles: “No teman. Yo soy el ángel de la Paz. Recen conmigo”. Luego el se arrodilló, doblándose hasta tocar el suelo con su frente y rezó: “Dios mío, yo creo, yo adoro y yo te amo!, te pido perdón por aquellos que no creen, no adoran, no confían y no
te aman!”
El dijo esta oración tres veces. Cuando se paró, le dijo a los niños
“Recen así. Los corazones de Jesús y María están atento a la voz de sus
suplicaciones”
El dejó los niños quienes empezaron a decir esta oración
frecuentemente.


En la aparición final del ángel, el les trajo un cáliz el cual suspendió en el aire; por encima de este había una hostia. Gotas de sangre caían de la hostia al cáliz. Antes de ofrecerle la hostia a Lucía, la única que había recibido la Primera Comunión, el se postro en la tierra y dijo:

“Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro
profundamente y te ofrezco el Precioso Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los tabernáculos de la tierra, en reparación por todas las ofensas, sacrilegios e indiferencia con los cuales El es ofendido. Y a través de los méritos infinitos de su Sacratísimo Corazón y del Inmaculado Corazón de María, yo te ruego por la conversión de los pobre pecadores.”

El repitió esta oración tres veces y al pararse, levantó la hostia y mirándola dijo: “Coman y beban el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, horriblemente insultado por los hombres ingratos. Hagan reparación por sus crímenes y consuélen a su Dios”.

Tags:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *